El viernes pasado celebramos una jornada de encuentro para todos los voluntarios que imparten cursos y actividades en el Centro de Mayores,y que entre unas cosas y otras atienden a un millar aproximadamente de usuarios.
En dos autocares fuimos a El Berrueco, pueblo de la Sierra de Guadarrama, que se encuentra en la A-I un poco después de La Cabrera pero a la dcha. hay una desviación que nos acerca a este lugar, con un gran encanto.
Su principal atractivo es su cercanía al embalse del Atazar, que cuando se construyó era el mayor de España y del Continente. Es el principal abastecedor de agua de Madrid y lo nutre el famoso río Lozoya que tan buena calidad de aguas nos proporciona.
Comimos en el restaurante "El Picachuelo" situado en un alto y con grandes cristaleras que daban a un hermoso paisaje sobre el embalse.
También tenía por todo el recinto máquinas agrícolas antiguas que nos decían como eran los trabajos del campo no ha mucho tiempo.
Vsitamos un pequeño museo del agua, donde se muestran las obras que se realizaron desde esta interesante maqueta. Nos hablaron de la senda Genaro que rodea todo el conjunto con una longitud de 70 km.
Los troncos adornados de flores le daban a la plaza un aspecto original. El pueblo tiene unos 320 habitantes y es limpio y
coqueto.
La picota era un lugar importante y de triste tradición pues servía para ajusticiar a los condenados.
Comenzamos a recorrer el museo de la cantería, instalado al aire libre que además nos permitía conocer mejor El Berrueco, que significa, lugar rocoso.

Piedra de molino, de aquí salían los dinteles y piedras para la construcción de media España.

Este artilugio era para errar a las caballerías.

Un pesebre
Un dintel
lavadero para la ropa, antiguamente no había lavadoras y aquí las mujeres se esforzaban a base de puños en limpiar la lencería-
las piedras de molino eran un instrumento tan importante para hacer digestivo el trigo y convertirlo en harina, con ayuda de la fuerza motriz del agua.

bonito paseo, con buenas temperaturas, sólo nos llovió cuando íbamos a coger el bus para regresar ¡menos mal!
Como se ve en la foto había algunas casas típica muy bonitas , la cara de las monitoras lo dice todo.
Las llaves del reino, no de la iglesia, conservan la factura antigua, ahora las venden en reproducciones para recuerdos de los turistas.
En el arco románico mudéjar posando para la posteridad. La iglesia tenía una valiosa pila bautismal de piedra muy interesante.
Están clavadas tres cruces en el monte del olvido, por dos amores que han muerto que son el tuyo y el mío...
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los colores del otoño |
Desde la iglesia que se encuentra en un cerro, hicimos un paseo de unos 2,5 kms al borde del embalse, (esta zona tiene una red muy extensa de caminos y senderos ) fue lo mejor del día.
Con el guía, y la directora del centro de Personas Mayores.
Ya veis que se haya casi a la mitad de su capacidad -426 hª-. Tiene que nevar mucho, mucho para que vuelva a llenarse. O llover a cántaros.
Después de la comida en el restaurante "El Picachuelo" desde el que se disfruta de grandes vistas sobre la cuenca del embalse, disfrutamos de una buena sesión de baile y además cantamos en el autocar, con lo que llegamos contentos y animados de haber pasado esta buena jornada.